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LA PESADILLA ENCUBIERTA DE RUANDA
« on: January 13, 2014, 20:13:30 PM »


 
LA PESADILLA ENCUBIERTA DE RUANDA

Por MICHAEL DOBBS | Publicado el 13 de enero de 2014



Hace 20 años, el comandante de las fuerzas pacificadoras de las Naciones Unidas en Ruanda escribió un cable codificado a sus superiores en Nueva York que ahora se conoce como el “fax del genocidio”. Citando información proveniente de un “entrenador de alto nivel” para un grupo de milicianos en pro del régimen, el brigadier general Romeo Dallaire advirtió sobre un complot de exterminación “anti-Tutsi”.

La negativa por parte de oficiales de las Naciones Unidas para aprobar el plan del general para una redada contra provisiones ocultas de armas ha sido declarado como el equivalente a allanar el camino para uno de los peores genocidios desde el Holocausto. Pero evidencia presentada ante la Corte Penal Internacional para Ruanda, de la cual ciertas porciones aún están selladas, revela una situación más turbia y complicada.

Se sabe que la comunidad internacional fracasó en sus esfuerzos por proteger al pueblo de Ruanda, pero incluso 20 años más tarde, hay mucho por aprender. Mientras la nueva evidencia no absuelve a las Naciones Unidas y gobiernos occidentales por no tomar acción, la historia de Jean-Pierre ilustra los retos que representa el tratar de entender una crisis en  países como la República Central Africana o Sudán del Sur.

El detonante para el genocidio fue el derribamiento de un avión en el que viajaba el Presidente Juvenal Habyarimana, el 6 de abril de 1994. Durante los 100 días siguientes, grupos de milicianos Hutu asesinaron a por lo menos medio millón de miembros de la minoría Tutsi, junto con decenas de miles de Hutus ‘moderados’.

Detalles importantes surgen de una entrevista secreta en 2003 con su esposa por investigadores del tribunal. En la época de su matrimonio en 1990, trabajaba como chofer de un alto oficial ruandés. Jean-Pierre utilizó sus conexiones para convertirse en intermediario para la milicia Interahamwe, que luchaba por defender al régimen dominado por Hutus de una invasión por parte del Frente Patriótico Ruandés (RPF, por sus siglas en inglés) liderado por Tutsis desde el vecino Uganda. Curiosamente, el hecho de estar casado con una Tutsi no parece haber afectado sus avances en el Interahamwe, por lo menos hasta la segunda mitad de 1993. En ese tiempo, le dijo a su esposa que tal vez tendría que asesinarla porque el partido gobernante estaba planeando desarrollar “masacres” en contra, según entendió ella, de la población Tutsi.

Jean-Pierre le dijo a los asesores de Dallaire en enero de 1994 que había recibido instrucciones para registrar a todos los Tutsis que vivían en la capital, Kigali, al parecer para “su exterminación”. También dijo que el ejército ruandés había suministrado armas al Interahamwe e identificó escondites de armamento. El Interahamwe cometió muchos de los asesinatos durante el genocidio. El tribunal encontró que el ejército de Ruanda sí suministró armas y entrenamiento para el Interahamwe, pero los jueces no quedaron convencidos de que el objetivo fuera la “exterminación” de Tutsis, como había sugerido Jean-Pierre, en lugar de la preparación para hostilidades con rebeldes Tutsis. Encontraron que el Interahamwe había creado listas de “personas que se sospecha son opositores del régimen”, pero que estas no estaban enfocadas exclusivamente en etnicidad.

Jean-Pierre les dijo a los asesores del general en su último encuentro en febrero de 1994 que estaba planeando viajar a Zaire para entrenamiento del comando. En cambio viajó a Tanzania donde se unió al RPF, según su esposa. En la segunda mitad de 1994, un ministro del nuevo gobierno liderado por Tutsis de Ruanda le informó a la familia que Jean-Pierre había “muerto en combate”. Las circunstancias que rodean su muerte siguen siendo un misterio. Como dijo su esposa: “No sé cómo ni dónde murió”. Ni siquiera pudo verificar si estaba “realmente muerto”.

Dallaire dijo al tribunal que operó de acuerdo con “instinto” al enviar el fax del genocidio, al que siguió una serie de advertencias a Nueva York a principios de 1994 que fueron rechazadas o ignoradas. Él sintió que las fuerzas pacificadoras tenían que reafirmar su autoridad. Pero sus superiores en Nueva York necesitaban algo más sustancial para justificar la acción.

Documentos recién revelados por el Departamento de Estado muestran que oficiales de las Naciones Unidas sí informaron a los Estados Unidos, Bélgica y Francia sobre la crisis emergente, pero hubo cero entusiasmo por parte de la administración Clinton después del debacle de Black Hawk Down en Somalia en 1993. Se habría necesitado inteligencia más fuerte para interrumpir tal pasividad.

Las revelaciones “Jean-Pierre” son un seductor indicador de cuánto aún nos falta por aprender acerca de la dinámica del genocidio en Ruanda. Documentos que podrían esclarecer si se habría podido evitar aún se consideran clasificados en Washington, Nueva York, París, Bruselas, Ginebra, Arusha y Kigali, no disponibles al público a pesar de promesas hechas por líderes internacionales para investigar la tragedia a fondo. Para aprender las lecciones correctas tenemos que tener todos los datos.

* Escritor. Dirige un proyecto de documentación e historia oral para el United States Holocaust Memorial Museum y el Archivo de Seguridad Nacional.

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/L/la_pesadilla_encubierta_de_ruanda/la_pesadilla_encubierta_de_ruanda.asp